La masturbación femenina

19 de noviembre de 2009

Cuanto más activa es una persona sexualmente, más probabilidades hay de que se masturbe, tenga o no pareja. Kinsey, el sexólogo más famoso del mundo, descubrió que las personas que  comienzan a masturbarse desde muy jóvenes llevan una vida sexual más activa que las demás y siguen teniendo una vida sexual activa después de sobrepasar la edad en que la mayor parte de la gente abandona el sexo.

De las mujeres que se masturban, la mayoría lo hace una vez por semana y no de forma regular hasta pasada la adolescencia. Los hombres se masturban, como mínimo, el doble que las mujeres y empiezan a los doce o trece años. De las mujeres que han descubierto el placer de la masturbación, casi el 95% logra alcanzar el orgasmo (para algunos investigadores, el porcentaje es aún mayor). Si eres mujer y nunca te has masturbado, las estadístticas sugieren que probablemente no has tenido un orgasmo en tu vida. ¡Otra razón más para intentarlo!

La masturbación es una forma segura, muchas veces la única, de descubrir qué nos excita sexualmente, y si no sabes cómo excitarte, las posibilidades de comunicar a tu amante cómo hacerlo son nulas. Pocas personas tienen la suerte de empezar su vida sexual con una pareja paciente y habilidosa que pueda enseñarles cosas sobre su cuerpo.

Guía práctica

Si es la primera vez que te masturbas, es importante que elijas un lugar y momento en el que sepas que nadie te molestará. Las mujeres no suelen desnudarse del todo para masturbarse, puedes hacerlo como no. Elige lo que te haga sentir mejor. Puedes observar tus genitales en un espejo para familiarizarte con el clítoris. Es la estimulación del clítoris lo que te hará alcanzar el orgasmo. Antes de empezar, cómprate un lubricante personal a base de agua.

Para entrar en calor, puedes darte un masaje en el cuerpo, prestando atención a las caricias que te resultan agradables y las que no. No sientas vergüenza; ya que no hay espectadores, siéntete libre de hacer lo que más te plazca. Si lo deseas, puedes leer un libro erótico, ponerte un video, imaginar escenas excitantes o fantasear sobre amantes pasados, presentes o alguien con quien te gustaría acostarte.

Recuéstate cómodamente en la cama, con las piernas entreabiertas y relajadas. Cuando te sientas lista, procede a explorar los genitales externos con los dedos. Palpa, acaricia, aprieta, hasta encontrar el toque que más te guste. Con un poco de lubricante, concentra los movimientos en torno al clítoris o sobre él. Comienza con caricias suaves. Mantén un ritmo uniforme. Al aumentar la excitación, el capuchón se retira y acariciar el clítoris directamente puede resultar más placentero.

Cuando aumente la sensación de placer, puedes acelerar el ritmo o seguir como antes. Si tienes un orgasmo, lo notarás como una oleada de placer y espasmos en la vagina. Generalmente, el contacto directo con el clítoris inmediatamente después resulta doloroso, por lo que no te alarmes si te duele si sigues acariciando.

Las cuatro técnicas más populares.

  1. Sentada o acostada con las piernas abiertas. Se trata de recostarse en la cama con las rodillas levantadas y las piernas separadas, o sentada con las plantas de los pies juntas para aumentar la tensión de la ingle. Si lo deseas, puedes leer un libro o revista erótica. Preferentemente las mujeres utilizan el dedo mayor. Prueba moverlo ascendente y descendentemente sobre el clítoris y si la sensación es excesiva, muévelo circularmente. Comienza con caricias suaves. También puedes hacerlo de lado a lado. Otra técnica popular es colocar un dedo a cada lado del clítoris y rozarlos entre sí. Estimular siempre la misma zona puede insensibilizarla, de modo que de vvez en cuando desliza la mano a otras áreas para conservar la sensación. Pocas mujeres llegar al orgasmo sin recurrir a la fantasía, así que libera tu imaginación.
  2. Frotarte contra algo. La mujer se recuesta boca abajo con los genitales apretados contra la cama o una almohada. Lo normal es mantener el objeto quieto y moverse contra él.
  3. Utilizar un vibrador. Obtener un orgasmo por este medio es bastante sencillo, por lo que los sexólogos recomiendan no utilizarlo siempre para masturbarse. En primer lugar porque no siempre está a mano, y luego porque es difícil de transferir ese conocimiento a una pareja (ningún hombre podría emular los movimientos de un vibrador).
  4. En la ducha. Si tienes un duchador, siéntate o arrodíllate en la bañera (siempre asegurándote de que los genitales queden fuera del agua), abre la canilla al máximo y dirige el chorro hacia el clítoris. No introduzcas los dedos enjabonados en la vagina.

Por qué no pruebas ...

  • Masturbarte en semipúblico. Puede ser en el baño de un avión, del trabajo o de una fiesta.
  • Mirarte en un espejo.
  • Acariciarte otras partes además de los genitales.
  • Dejarte la ropa interior puesta, y deslizar los dedos por los costados.

Diez buenas razones para masturbarse.

  1. Es una sensación fantástica.
  2. Nos informa sobre nuestro cuerpo, lo que nos excita y lo que no. Transmite esta información a tu pareja y tendrás las bases para una ardiente vida sexual.
  3. Libera las tensiones y es buen somnífero.
  4. Enseña a distinguir entre amor y sexo. Tener un orgasmo no significa estar enamorado.
  5. Si estás soltera, evita que te acuestes con el primero que se te cruza.
  6. Es totalmente seguro.
  7. Mejora la circulación sanguínea, combate los efectos del estrés y da luminosidad a la piel.
  8. Te permite concentrarte en tu propio placer sin tener que preocuparte por el de la otra persona.
  9. Cuanto más te masturbes, más orgasmos serás capaz de obtener con y sin tu pareja.
  10. Es la verdadera independencia sexual.

 

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